La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia en la vejez. Con ninguna cura disponible, se está convirtiendo en una causa creciente de muertes en el mundo. Los científicos están centrando sus esfuerzos en el desarrollo de métodos de diagnóstico y tratamientos para prevenir la demencia.

La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia. Causa daño cerebral progresivo, afecta la memoria y la capacidad para realizar las actividades del día a día. Múltiples estudios han investigado los factores de riesgo y las causas de esta patología, pero hasta la fecha no existe una cura definitiva para esta enfermedad. Los estudios sobre los cerebros de las personas con enfermedad de Alzheimer muestran la deposición de placas de la proteína β-amiloide en entre las células nerviosas, así como la formación de los llamados ovillos neurofibrilares hechas de proteínas tau dentro de las neuronas del cerebro. Estos depósitos de proteínas interrumpen la comunicación célula a célula en el cerebro y causar la degeneración neuronal resultante en la demencia. Mientras que la deposición de amiloide en el cerebro es totalmente patológico, las proteínas tau es componente normal de las células que ayudan a la comunicación entre las células del cerebro y el transporte de sustancias dentro y fuera de las células. La deposición anormal y excesiva de las proteínas tau en forma de ovillos interrumpe el mecanismo de transporte y la causa demencia. Los depósitos también estimulan el sistema inmune e iniciar los cambios inflamatorios que establecen una cascada de reacciones que conducen a la degeneración de las células cerebrales. Estas son las teorías comúnmente aceptadas que explican la patología de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, la causa definitiva de la enfermedad aún no se ha establecido. Los estudios demuestran que muchas personas con depósitos de amiloide en el cerebro no muestran ninguna alteración cognitiva, incluso en su vejez. De este modo se demuestra que la mera presencia de proteínas amiloideas no causa los problemas de aprendizaje y memoria, aunque todos los pacientes diagnosticados con la enfermedad de Alzheimer tienen estos depósitos en el cerebro. Algunos estudios implican los oligómeros solubles (los componentes más pequeños de β-amiloides) que flotan libremente en el fluido cerebro y no a las placas de amiloide en la patogénesis de la enfermedad de Alzheimer. Los investigadores especulan que estos oligómeros se pueden unir a las placas y las placas atan los oligómeros hasta que se alcanza cierto nivel. Cuando se supera este nivel, oligómeros son puestos en libertad para flotar en el fluido cerebroespinal que resulta en daño de las células cerebrales. No existe una prueba específica que se puede detectar la presencia de esta condición. En realidad, es un diagnóstico de exclusión. El curso lento y progresivo de la enfermedad y su presentación multifacética hace que el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer difícil. Cuando se observa la demencia en un paciente, el siguiente paso consiste en descartar las diversas causas de la demencia para reducir el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer. Medicamentos aprobados por la FDA disponibles en la actualidad tienen como objetivo aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida en los pacientes con este trastorno debilitante. Algunos productos a base de hierbas y suplementos dietéticos para controlar o prevenir la enfermedad están disponibles en el mercado, pero no se estudian suficientemente, y su seguridad y eficacia aún es cuestionable. Aunque una gran cantidad de nuevos fármacos para controlar la progresión de la enfermedad están ahora bajo investigación clínica, que son, ya sea en las primeras etapas de desarrollo o no realizan hasta la marca en los ensayos a gran escala. Los principales tratamientos en el tiempo presente incluyen terapias de apoyo proporcionados por los profesionales sanitarios y los cuidadores. Aunque el control de la progresión de la enfermedad se considera muy difícil, varios estudios sugieren que se puede reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer o demorar su progreso al reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, la obesidad y la diabetes. Sin embargo, muchos factores de riesgo para la enfermedad de Al